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De: AM2 (desarrolladores de OutRun y Shenmue) ![]() Volando voy… Los de mi quinta recordarán con cariño los buenos momentos que vivíamos los aficionados al mundo del videojuego cuando pisábamos un salón recreativo. Multitud de arcades golpeaban nuestros sentidos con contumaz contundencia, enseñándonos unos gráficos a todas luces imposibles en nuestras irrompibles máquinas de ocho bits. Pero cuando Sega plantó ese After Burner montado en la todavía alucinante cabina giratoria ya era cuando se nos caían los palos del sombrajo. Qué tiempos, madre mía…
El que esto suscribe ha pasado por no pocas versiones del sin par juego. Igualmente, tampoco he dejado pasar sus particulares secuelas, destacando al espectacular G-Loc: Air Battle (cuya cabina era capaz de ponerte literalmente bocabajo), Sega Strike Fighter (conocido en sus versiones domésticas como After Burner III) o el más reciente After Burner: Black Falcon de PSP. Anterior a este es el momento en el que fue concebida la versión original del título que hoy nos ocupa, donde After Burner Climax vería la luz en 2006 de la mano de los siempre portentosos AM2, recreando sobre la poderosa placa Lindbergh la misma jugabilidad que hiciera famoso al mítico arcade de 1987.
A pesar de haberse llegado a mencionar en su día la posibilidad de portar After Burner Climax a la primera Xbox, el paso de los años hacía presagiar que se quedaría para siempre en los salones recreativos. Es por ello que a este fanático de los buenos clásicos le alegraron el día cuando los chicos de Sega anunciaron que el anhelado port llegaría a PlayStation 3 y Xbox 360 a lo largo de este 2010. Con el juego ya descargado y habiéndome viciado como es debido, puedo decir que estoy más que contento con la vuelta de After Burner a mis sistemas domésticos.
Al grano Siempre he afirmado que el primer After Burner (y, consecuentemente, After Burner II) es de esos extrañísimos casos en los que un videojuego de los ochenta todavía es capaz de lucir espectacular en la actualidad. La velocidad y el perfecto scaling del arcade de AM2 resultan sumamente eficaces incluso hoy día, asumiendo un efectivo rol a la hora de adornar una jugabilidad sencilla y elemental a la vez que tremendamente atemporal.
Y si no, a las pruebas me remito: After Burner Climax es, en lo que a jugabilidad se refiere, un calco del arcade original. Por supuesto que incorpora novedades, faltaría más, pero su mecánica no ha variado un ápice con respecto a la primigenia propuesta de AM2. O sea, seguiremos moviéndonos con nuestro caza de combate a lo largo de un camino prefijado en el que saldrán a nuestro encuentro no pocos enemigos. A estos podremos ametrallarlos o enfocarlos con nuestros misiles guiados, verdadera salsa del juego. Y mientras tanto, esquivando todo lo que nos lancen, faltaría más.
Los pequeños añadidos son dignos de mención. El más destacable es una cámara lenta sumamente útil a la hora de encadenar misilazos o esquivar proyectiles enemigos. Lejos de quedarse en una anécdota, este espectacular efecto es de lo más útil a la hora de poner en marcha los mejores combos posibles, siempre entendiendo que la verdadera esencia de este Climax es alcanzar la mayor puntuación posible. Más allá de este sentido, Sega alarga la vida del programa a través de los EX Options, unos elementos desbloqueables capaces de activar trucos de todo tipo. Curioso probarlos todos, palabra.
Conclusión After Burner Climax dura un suspiro, haciendo honor a sus orígenes arcade. Una buena partida te llevará unos veinte minutos como mucho, estando el peso de la rejugabilidad en el árbol de escenarios (al estilo OutRun) y, sobre todo, en el desafío de alcanzar la mayor puntuación posible. Pese a su descomunal sencillez, voto a bríos que lo consigue… y es que, en este sentido, After Burner Climax es todo un vicio.
Por último cabe mencionar sus sensacionales gráficos. Llamativos a más no poder, camuflan sus carencias a base de imprimir una velocidad digna de mención, siendo destacable el hecho de que un arcade del año 2006 mantenga fenomenalmente el tipo a estas alturas. Para la música tenemos un buen puñado de temas que podremos alternar con las gloriosas melodías del portentoso After Burner II, músicas que, pese a estar realizadas con un chip del año 87, siguen sonando a gloria bendita. Y es que así es After Burner Climax… Un juego llamativo, contundente y adictivo como pocos, pese a que, en el fondo, sabemos que es particularmente básico… ¡me encanta!
Por Spidey
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